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  Los SOFISTAS

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            En muchas discusiones, si alguien quiere descalificar a la parte contraria le dice que sus argumentos son sofismas, y lo califica de sofista.¿Por qué se utiliza esta expresión? Esta historia viene de lejos. Por los siglos V y IV a.C., se llamaba sofista a los lectores, escritores y profesores que viajaban por el mundo de los griegos instruyendo a las personas sobre temas muy diversos, pero cobrando una retribución por hacerlo. En ésa época los hombres dedicados al estudio y a la enseñanza de la filosofía o de la ciencia, lo hacían sin aceptar remuneración alguna; actuaban como aficionados y, por esa razón, menospreciaban a quiénes cobraban por enseñar y, desdeñosamente, los calificaban de sofistas o profesionales.

            Al comienzo la palabra sofista designaba a una persona inteligente o diestra y, también, se utilizaba para denominar a poetas, videntes o adivinos. Así se explica que en tiempos anteriores se aplicara esta denominación a los Siete Hombres Sabios y, en general, a los filósofos presocráticos. Finalmente, en el Imperio Romano, se aplicó a los profesores de retórica, a oradores y escritores en prosa. Protágoras, en contra de la actitud de muchos sabios, se la aplicó a sí mismo, dándole el significado de profesor profesional. No obstante, Platón y Aristóteles, alteraron este significado y acusaron a estos profesores de no buscar la verdad, sino de perseguir solo el simple triunfo en un debate y que para lograrlo razonaban con falacias y equívocos. Además, acusaban a los sofistas de utilizar argumentos capciosos, poco limpios y hasta deshonestos. Este enfoque para hablar de los sofistas se mantuvo hasta mediados del siglo XIX.

            El más importante sofista griego fue Protágoras y aunque Platón mantuvo acalorados debates para negar que Sócrates fuera sofista - porque no cobraba y era conocida su devoción a la verdad -, bajo otros ángulos, podía ser considerado miembro de este movimiento.

            La mayor parte de los sofistas no eran atenienses, pero hicieron de Atenas su principal centro de actividades, ciudad en la que encontraron la libertad completa  para  expresar opiniones y porque gozaban de la protección del adinerado Callias y del apoyo de Pericles, quien tuvo largas discusiones con ellos, en su propia casa.

            Los sofistas preparaban a sus discípulos para supieran hablar y argumentar en público, les enseñaban Gramática, Matemáticas, Astronomía, Ciencias Físicas y, además, los instruían acerca de la naturaleza de la virtud, las bases de la moral y sobre la historia del arte. Criticaban algunas costumbres por absoletas y trataban de cambiarlas con argumentos razonados, lo que irritaba grandemente a los miembros tradicionalistas. Platón, que descalificó muchos de los argumentos de los sofistas, aprendió de ellos, porque para defender los viejos valores, él tenía que hacerlo con planteamientos razonados y no solo con apelaciones a la tradición y a la fe.

            Los sofistas del siglo V a.C., inauguraron métodos de alta educación que deben considerarse como las primeras aproximaciones a la humanística. Pero, hasta mediados del siglo XIX, en medios intelectuales habían sido calificados como charlatanes. 

            Hegel, valiéndose de su propia dialéctica, fue el primero en reinsertar a los sofistas en la Filosofía Griega. Desde entonces, paulatinamente, estos intelectuales han ido conquistando una mejor consideración.